[ Interludio ] Mayo #4 - De Sebald a Stendhal
Terminé Vértigo de Sebald con esa sensación rara que dejan algunos libros cuando no sabes muy bien qué ha pasado pero notas que la atmósfera sebaldiana se queda rondando. No es una novela que empuje hacia delante. Más bien te retiene: en los detalles, en las asociaciones inesperadas, en los desplazamientos físicos y mentales de W. G. Sebald por Italia, Austria o Alemania. Lo leí despacio, entrando y saliendo, a veces sin entender del todo por qué seguía tan dentro del libro, pero todo esto está en la crónica... Y precisamente por eso no me sorprendió acabar inmediatamente en La cartuja de Parma porque Stendhal era una de las fuerzas motoras de Vértigo . Sobre el papel, no tienen mucho que ver. Sebald escribe desde la deriva, la digresión y la memoria; Stendhal, en cambio, tiene algo eléctrico. Todo se mueve. Los personajes desean con intensidad y las pasiones parecen exacerbadas, se equivocan, actúan antes de pensar, es como si una cámara de cine estuviera en medio de sus perso...