Käthe Kollwitz, Vida y Obra Gráfica
Lo que siempre me impresiona de Käthe Kollwitz es su rostro. No solamente el que aparece en sus autorretratos, sino también el que conservamos en las fotografías que le hicieron a lo largo de los años. Hay algo en él que me resulta difícil de explicar y, precisamente por eso, profundamente verdadero. Un rostro que parece haber dejado de preocuparse por ocultar nada. Las líneas, la mirada, la expresión contenida… todo parece hablar de una vida vivida con una intensidad que no necesita ser explicada. porque estoy ante alguien que ha aprendido a mirar el dolor de frente. No hay en su rostro una pose de artista, ni una voluntad de parecer más grande de lo que es. Lo que hay es una desnudez total. Como si el tiempo, las pérdidas y todo aquello que le tocó vivir hubieran ido dejando su huella sin que ella intentara borrarla. Y quizá por eso, antes incluso de entrar en sus dibujos y grabados, su rostro ya me habla de su obra. Porque en Kollwitz la vida y el arte parece...