Aburridísima, de Izumi Suzuki
"Como la gran mayoría de gente hoy en día, vivo pasando de todo. No me detengo a pensar en cada cosa que sucede. La duda y la resignación están inextricablemente ligadas. No tengo ninguna creencia firme ni ninguna preferencia en particular. Ocurra lo que ocurra, nunca hay nada con peso suficiente como para que me afecte emocionalmente, por dentro. O a lo mejor es que lo impido yo misma."
Al principio reconozco que tenía sentimientos encontrados con estos relatos de Izumi Suzuki pero al irlos leyendo muy lentamente, nada seguidos, algo de la atmósfera se me quedaba impregnada, y aunque avanzaba muy lentamente leyéndolos, no conseguía quitármelos de la cabeza, no tanto los argumentos en sí, sino los mundos que retrataba Suzuki o ese hartazgo que destilaban sus personajes que parecían demasiado apáticos o tal como comenta la protagonista del primer relato, directamente pasotas. Llegué a la conclusión de que el hecho de que los relatos no me engancharan en un principio, no significaba que no fueran calándome y ahora y en retrospectiva casi que la veo como una novela más que como un libro de siete relatos de ciencia ficción. Lo que me perdura es esa visión general de una sociedad harta, desesperanzada, que ha perdido el impulso y las ganas de vivir, y aunque Suzuki las esté narrando situadas en un futuro distópico, realmente lo que debía estar retratando era el Japón de su tiempo entre los años 60 y 70. Lo que más puede impactar de estos relatos puede ser también que parecen retratar nuestro tiempo actual.
“- Te empiezas a dar cuenta de que esos problemas que tanto te pesaban tienen fácil solución. De repente se resuelven de una manera absurda, como en esas historias oportunistas.. La realidad se vuelve una serie de televisión y las series de televisión, la realidad. No hay una frontera clara entre ambas, es como estar viviendo en un sueño.
- Me gustan los mundos que parecen sacados de una pesadilla.”
Aparentemente la narrativa de Suzuki parece sencilla, sin un estilo especialmente llamativo que se asienta en diálogos y en reflexiones internas de sus personajes, unas reflexiones algo irónicas y sin emoción sobre el mundo que los circunda. Combina monstruos, alienígenas, un mundo además con aplicaciones para alejar la desesperanza y sentir una momentánea felicidad. Por cómo está construida la historia de cada relato a priori no parecen relatos de ciencia ficción porque se apoya en la intimidad de ciertos vínculos, en relaciones familiares, de amistad o amorosas, y nos enfrenta a dilemas como el de la muerte o el envejecimiento o ¿hasta qué punto los demás se interesan por nosotros o incluso nosotros por ellos? De alguna forma mezcla estas cuestiones domésticas con nuestras dudas existenciales y las camufla en estos diálogos aparentemente domésticos, y funciona de tal manera que el lector acaba siendo consciente de que bajo esa superficie en la que parece que no pasa nada, se esconden toda una serie de cuestiones existenciales que dan lugar a una visión inquietante sobre la condición humana. Izumi Suzuki utiliza la ciencia ficción como una perspectiva más exagerada de la realidad, pero lo que está retratando no deja de ser pura realidad: gente que vive sin ilusión, atrapados en una rutina emocional donde el futuro no ofreece nada porque todo se repite sin un objetivo específico,sin grandes deseos y sin horizonte. La sensación será la de que el tiempo no avanza en un estancamiento monótono que genera una sensación de vació existencial. No hay tanto de distopía como de apatía emocional que es realmente la atmósfera que lo impregna todo. Si ya no esperamos nada de la vida...¿qué queda??
"Yo nunca me olvido. ¿Por qué crees que en nuestro planeta llevamos más de dos mil años sin guerras? Es porque no nos olvidamos. Ni del miedo ni de la tristeza. Cuando esos sentimiento son muy intensos, quedan grabados en nuestros genes, aunque sea en una cantidad mínima. Nos es imposible olvidar los sentimientos intensos.
¿Por qué os olvidáis tan fácilmente en la Tierra? A nosotros nunca nos ocurre eso de mirar al pasado y añorar los tiempos de guerra. Nuestros sentimientos no se deterioran ni se erosionan. Por eso, cuando llegamos a cierta edad, según la persona, el recipiente psíquico se llena y ya no nos merece la pena continuar viviendo como si estuvieramos muertos. Siempre llega el momento en el que nos tenemos que ir. El cuándo depende de nuestra experiencia, sensibilidad y capacidad mental."
Esta colección de relatos adopta el título del último de elloss, Aburrídisima, en el que se muestra una sociedad totalmente abducida por la televisión y el entretenimiento y mientras leía este último relato me vino a la mente La broma infinita de Foster Wallace, porque hay una cierta similitud en cómo ambos autores reflexionan sobre lo que supone el entretenimiento y la televisión, como si fueran simples programas para disociar a sus personajes de la realidad. Otros relatos como Olvidado, que me ha impactado especialmente, se detiene en personas y momentos que parecen desaparecer sin que hubieran existido anteriormente. Hay un punto que se repite continuamente en los mundos de Suzuki, y es precisamente la vulnerabilidad de la identidad, lo fácilmente que se puede difuminar y/o fragmentar en una sociedad en la que la desconexión emocional es lo que prima. En un mundo saturado de placer, estímulos y entretenimiento continuo, llega un momento en que es inevitable esta desaparición del yo o disociación emocional. Es un tema que me ha hecho reflexionar mucho durante la lectura de estos relatos, porque he reconocido esto en los momentos en que scrolleamos en el móvil continuamente sin detenernos mientras nos bombardean los estímulos del exterior, o por ejemplo que sigamos grabando con el móvil en plena tragedia, sin que esto parezca afectarnos emocionalmente. Así que aunque aparentemente estos relatos no empezaran enganchándome, al haber sido leídos lentamente, creo que les he dejado espacio para que acabaran calándome. Aunque Izumi Suzuki sumerja a sus personajes en escenarios distópicos y futuristas, realmente se centra más en estos estados emocionales e introspectivos que en la descripción de un mundo tecnológicamente avanzado. Los personajes de Izumi Suzuki están emocionalmente agotados e incluso en un relato como el primero, “Un mundo entre mujeres”, que pudiera parecer un relato feminista por cómo narra que los hombres han sido relegados a zonas apartadas mientras que las mujeres son las que controlan la vida cotidiana, tampoco lo veo como un relato feminista porque lo que hace sobre todo Suzuki es cuestionar esta diferenciación: no hay liberación en que las mujeres gobiernen sino que se tiende a reproducir el mismo control de poder y alienación que reproduce el sistema patriarcal. La mirada de Izumi Suzuki es muy lúcida a la hora de presentarnos un mundo marcado por la apatía, el control social y la falta de deseo como resultado de la saturación de estímulos. Las relaciones humanas en las historias de Suzuki suelen ser superficiales, frías o que parecen no conducir a ninguna parte. Los personajes están físicamente cerca, pero emocionalmente desconectados no solo de los demás, sino de sí mismos. Hay una incapacidad constante para comunicarse de forma auténtica, lo que refuerza la soledad y la sensación de aislamiento. Es un distanciamiento que no es un drama porque se ha llegado a normalizar, lo que termina sintonizando de alguna forma con el tiempo de ahora, que es lo que me termina impactando. Una autora muy interesante.
La traducción es de Tana Oshima.
"La especie terrícola conoce la tristeza, pero la tristeza no les aflora casi en la superficie de la conciencia. Nosotros conocemos la tristeza y la expresamos claramente. Sin embargo, yo diría que la vida de los terrícolas es más trágica que la nuestra porque ellos se enfrentan al limite de la vida con el envejecimiento y la muerte."
Endless Waltz, 1995, Koji Wakmatsu













No sé si me atrae ese tipo de "forma de narrar", pero es verdad que puede acabar "calando", ¿verdad?
ResponderEliminarJapón lleva muchas décadas siendo una sociedad estancada, atrapada en una forma de entender la vida, el trabajo y la obediencia que parece incompatible con la salud mental. No me extraña nada que haya desesperanza en sus letras.
Sí, aunque su estilo es muy accesible, no ha sido una lectura fácil por eso del mundo que retrata, pero también te digo, aunque son relatos del 70 y algo parecen de aquí y ahora. Algunos autores que en su momento no llamaron la atención, al cabo de los años cobra significado lo que contaban. Y cala, sí. Y no me gusta abordar la vida privada de los autores sino lo que me interesa es centrarme en los textos, pero Suzuki fue una mujer en lucha consigo misma.
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