La Suerte De Omensetter, de William H. Gass




⭐⭐⭐⭐⭐


La suerte de Omensetter” es una novela que siempre he querido leer pero que a su vez me aterraba un poco; la idea que tenía de ella era que era una novela densa, y por lo que decían muy faulkneriana (El Ruido y la Furia siempre se me ha resistido), asi que siempre la ponía en la cola.

“Omensetter era un hombre ancho y feliz. Sabía silbar como silba el cardenal rojo en la nieve espesa, o zumbar como zumba el tímido blanco al salir de su refugio, o ser la alondra que ante el cielo sofoca una risita. Conocía la tierra. Metía las manos en el agua. Olía el olor limpio del abeto. Escuchaba a las abejas. Y reía con una risa profunda, fuerte, amplia y feliz siempre que podía, que era a menudo, un buen rato y con alegría.

Le dijo a su mujer: cuando llegue la primavera nos iremos a Gilean en el Ohio. Que es un lugar estupendo para el chico que estás gestando. El aire es puro”.


Para ponernos en situación, la novela empieza con los recuerdos de uno de los personajes, Israbestis Tott, sobre la llegada al pueblo de Gilean (lugar ficticio) de Brackett Omensetter y su familia. Esta sección titulada “El Triunfo de Israbetist Tott”, podríamos decir que es el presente (también es una suerte de epílogo que se puede releer una vez terminada la novela) y a continuación, en la segunda sección “El Amor y la Pena de Henry Pimber”, entramos ya en situación y se nos cuenta sobre las anécdotas de Omensetter a su llegada al pueblo, su relacion con Henry Pimber, un personaje triste y solitario, que enferma por una infección y Omensetter, no sabemos cómo, lo cura. Y ya la tercera sección “El Reverendo Jethro Furber cambia de parecer” es la madre del cordero y dónde la novela toma un giro bestial a través de una forma narrativa en un principio apabullante y que puede descentrar al lector. En esta tercera sección, el autor usa la técnica narrativa del flujo  de la conciencia, donde los pensamientos en este caso de Jethro Furber toman forman de manera que puede parecer que el autor no los pueda controlar. El monólogo interior de Jethro Furber, su mente descarriada en plena degradación, va revelando al lector que es Jethro Furber y nadie más, el auténtico protagonista de la historia.

"Oh Pike, entonces mi espíritu era ligero. Cuán pesado es ahora. Insúflame tu espíritu: no sé en que creer. Me ha abandonado la suerte. Predico y nadie escucha. Tan solo se amplía la grieta en la ventana".

El lugar es Gilead en Ohio, América profunda y rural en la época de 1890 y realmente es una localidad cerrada y claustrofóbica dónde hay una especie de conflicto entre  la luz representada por Omensetter y el oscurantismo religioso más férreo, representado por Jethro Furber. Brackett Omensetter, es fuerte, noble, ingenuo y su llegada al pueblo representa para él, una nueva vida, una llegada que de alguna forma, también puede contribuir a llevar cierta luz a esa localidad cerrada, Omensetter pronto encuentra un trabajo y una cabaña junto al rio. El conflicto surge tras la llegada de Omensetter en el sentido de que despierta el odio dell reverendo metodista,  Jethro Furber hacia Omensetter. Omensetter no acude a la iglesia y el hecho de que milagrosamente curara la infección de Henry Pimber es lo que despierta a la bestia dormida en la mente de Furber. Una serie de circunstancias harán que Omensetter se rodee de un aura de fortaleza y buena suerte, lo que acrecienta cada vez más el oscurantismo  de Jethro Furber: fanático, pervertido y  reprimido de una forma tal, que él mismo se va degradando a medida que la novela avanza. Los celos que le provocan la nobleza y la personalidad de Omensetter, son la esencia del argumento.

Sin embargo, lo que puede chocar es la estructura narrativa que es lo que puede hacer que la lectura se pueda convertir en un “infierno” como he leido por ahí y desde luego que no es fácil. Los signos de puntuación, las frases a veces con una sola palabra, las divagaciones mentales de Furber, y los diálogos en forma de párrafos sin puntuación, si que pueden chocar, pero es la forma que tiene William H. Gass de sumergirnos en esa vorágine entre lo que se dice y lo que verdaderamente ocurre en la mente de sus personajes (¿qué es más real, lo que ocurre o lo que piensan???) lo que de verdad es el cénit de esta novela Y quizás uno de los puntos con los que me ha embaucado William Gass es que es un poeta, sus descripciones  son puro arte.

La verdad es que empecé esta novela un poco insegura y a medida que avanzaba me iba fascinando más y más. 

"Y en soledad me encuentro entre mis voces, voces que rugen en mí".




Comentarios

  1. Estoy ahora con el libro, lo tenía en la lista y me animé al leer tu comentario. Es muy libro confuso y complicado desde el principio, con ese narrador que parece uno de esos gramófonos antiguos al que das un golpe y cambia de canción... Tampoco me queda muy clara esa fascinación que parece despertar el protagonista, parece una persona muy normal en sus actos como para describirla en esos términos. Aunque, claro, estoy al principio.

    Pero me gusta, es de esos libros en que es mejor dejarse llevar por la historia y confiar que las piezas irán encajando de alguna forma...

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    1. Sí, no es un libro fácil, pero como dices, hay que dejarse llevar pq no es tanto que lo
      pilles todo sino la sensación que va dejando. Gass es uno de estos americanos muy buenos pero algo temidos 😀

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    2. Beau, tienes q leer también "El chico Pedersen", relato contenido en "En el corazón del corazon del país" 🔥

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