Oreo, de Fran Ross

 

 ⭐⭐⭐⭐⭐

"Estaba preparada para lo que fuera, dispuesta a ir donde no la quisieran, a meterse donde no la llamaran, a hurgar donde hiciera falta. Oreo tenía lo que hay que tener."

Oreo parece una novela escrita ahora y sin embargo fue publicada en 1974, hace ya casi cincuenta años y me sorprende tanto porque en cuanto le echo la zarpa y me embarco en su lectura, lo primero que me viene a la mente es ¿cómo en su momento nadie le prestó atención? ¿cómo en su momento no hubo reseñas casi en ningún medio? Lo digo porque cuando se publicó ya algunos  autores afroamericanos andaban sentando cátedra, pongo a Toni Morrison como ejemplo, Alex Haley y Alice Walker vendrían un poco después: ellos ya estaban ahí y sin embargo, Fran Ross fue completamente invisibilizada. Leo por ahí, a Danzy Senna, en su prólogo de la edición americana, que hace alusión a que otras novelas de autores afroamericanos miraban al pasado y tiene sentido porque estas novelas afroamericanas siempre han tenido en común el enorme trauma de la esclavitud y hacen continuas alusiones al respecto, todavía hoy... Reflexionando sobre este hecho es cuando me doy cuenta de lo avanzada en el tiempo que es Oreo, porque es una novela que miraba hacia el futuro: aquí no hay lamentaciones ni victimismos todo lo contrario, Fran Ross crea en Christine (Oreo) a una mujer fuerte y segura de sí misma; el hecho es que se adelantaba décadas quizá no solo en cuanto a provocación, empoderamiento y liberación de las ataduras raciales sino en su estructura completamente libre y fresca. Tuvo que ser todo un golpe en aquella época que una mujer, además negra, creara una obra tan segura y lúcida, cuando hasta ahora había sido un terreno "posmodernista" dominado por el hombre. Oreo fue olvidada, invisiblizada y en el año 2015 fue rescatada y resucitada...Y ahora nos llega de la mano de una traducción impecable por parte (una vez más de Pálido Fuego), asi que no la dejeís pasar porque es una suerte que se haya publicado por fín. ¡Celebrémoslo!

“De la rama judía de la familia Christine heredó el pelo rizado y una piel fina y oscura (era en torno a un 7 en la escala de color y susceptiblidad). De la rama negra heredó rasgos pronunciados, ritmo y piel fina (era susceptible). Dos años después de que este libro termine será la belleza ideal de toda leyenda y tradición. Sea cual sea la nacionalidad y el grupo étnico. No importa en qué leyendas o tradición te bases para valorar la belleza de cara y de forma, cielo, ella lo será."

La historia se centra en Christine (a quién llamarán Oreo desde pequeña “por su intenso color marrón y su gran sonrisa de dientes de leche blancos como el ázucar”), la hija birracial de una mujer afroameriana y de padre judio, que desaparece cuando ella era todavía un bebé. Su madre es actriz y está continuamente de gira por lo que Oreo es criada por su abuela materna, Louise (por cierto uno de los personajes más maravillosos que puede aparecer en una novela). La primera parte de la novela se centra en la infancia y adolescencia de Oreo, y ya en la segunda parte, Fran Ross embarca a a su heroína en un viaje de autodescubrimiento porque Oreo con dieceiseís años abandona su Filadelfia natal para ir en busca de su padre a la jungla neoyorquina. Helen, su madre, le hace partícipe de una nota misteriosa que le dejó su padre justo antes de desaparecer y a partir de aquí, la novela se vuelve todavía más adictiva.

"Milton el lechero subió hasta el porche de Oreo y le dijo: ´Me he enterado de que nos dejas para ir en busca de tu padre. Pues buena suerte. Es raro lo de los viajes. ¿Has notado que si te encuentras con gente donde no te la esperas, digamos en un país extranjero o en otra ciudad, te alegras más de verlos que cuando te topas con ellos donde sí te los esperas´?"

Novelas como Oreo están continuamente motivando al lector, activando su mente porque está clarisimo que Fran Ross establece una especie de juego con el lector jugando  con referencias mitológicas, literarias y sin embargo, a pesar de la inteligencia claramente formidable de Ross, o tal vez gracias a ella, ella no nos subestima. Gran parte del sentido del humor que destila esta novela mayúscula depende de esta inteligencia y de las continuas referencias y autoreflexiones de Oreo en torno a lo que se va encontrando.

Fran Ross estructura este viaje de autodescubrimiento de Oreo usando como modelo la historia griega del viaje de Teseo al Laberinto del Minotauro, sazonándola de personajes que Oreo va conociendo en su aventura, personajes que a su vez conforman un mosaico de la cultura americana, que al igual que Oreo no encajan en ningún estereotipo, pero es esta diversidad cultural y racial, que ahora está tan de moda y aceptada, lo que hace grande esta novela y es aquí dónde nos damos cuenta de hasta qué punto esta novela parece una novela de ahora mismo. Fran Ross consigue crear en Oreo más que una heroina, una superheroína, una chica negra que con la excusa  de la búsqueda de su parte blanca a través de un padre judio al que no conoce, no solo va estableciendo su identidad, sino que va dotándose de superpoderes, porque Oreo es sexy, inteligente, totalmente segura de sí misma, profundamente divertida y sobre todo, una mujer que no se dejará embaucar por nadie. Es una de las novelas más ingeniosas, más divertidas, que he leído en mucho tiempo y una sátira totalmente lúcida sobre la sociedad americana: los guiños, los giros, los juegos de palabras y la estructura de la novela son una gozada, todo un desafío para el lector, y como ya mencioné más arriba, la traducción de José Luís Amores es todo un triunfo, un lujo. !!Por favor, no os la perdaís!!

“Christine vino al mundo envuelta en un secreto. Esta es su historia; que sea ella quien la descubra.”

 

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