La picadura de abeja, de Paul Murray
⭐⭐⭐⭐⭐
♫♫♫ In the morning - Monster Movie ♫♫♫
"Se marcha de casa dice Rose
Y con un susurro parecido al viento entre las cañas le dice Pero volverá dice Volverá a ti"
No puedo calificarla de otro modo que de obra maestra. Desde el momento en que me sumergí en esta novela se convirtió en una experiencia totalmente inmersiva porque enseguida sentí estar viviendo con esta familia, sentí que los conocía muy de cerca o incluso desde hace años, casi que me veía viviendo entre ellos observando desde algún rincón de aquella casa. Ya me pasó en su momento cuando leí Skippy muere (esta mezcla entre tragedia, humor y melancolia se queda impregnada), pero creo que la experiencia ha sido aquí incluso mucho más absorbente, así que decidí desde un principio tomármela a pequeños sorbos, día a día, sin pegarme el atracón, porque quería dosificarla, alargarla al máximo entre cosas porque sabía de sobra que al terminarla echaría de menos sus personajes y se quedaría un pequeño vacío, como así ha sido. La estructura narrativa es potente, envuelve completamente al lector y Paul Murray tiene una habilidad muy especial para rascar en el alma humana y por supuesto tiene un talento natural para moverse entre esta trama intrincada de historias y subtramas, de personajes principales y secundarios. También es una novela creo que hay que tomarse con calma porque hay mucho subtexto, muchas pistas, simbología, secretos que necesitan ser desenterrados y saber leer entre lineas. Quizás en esta novela todo sea mentira por la cantidad de secretos, o todo sea subjetivo por esos cuatro voces narrativas pero si que hay una voz completamente objetiva, un personaje que es una especie de hada madrina, y es la de la tia Rose. Este es otro detalle en el que estuve pensando mientras la leía La picadura de abeja porque a veces me parecía un cuento de hadas por como está enfocada y por lo que pueden significar sus personajes en un cuento: el hada madrina, la bruja, la hermanastra (amigastra en este caso), la princesa del cuento, el príncipe, el troll de los bosques…, o ese bosque continuamente presente como una especie de refugio o peligro acechante. Murray es un grande, le regala al lector un tesoro de novela que no es fácil de desentrañar, pero el regalo consiste sobre todo en ese viaje que comparte el lector con la familia Barnes, un viaje en el que eres capaz de emocionarte, de conmoverte, pero también del terror más absoluto, del miedo a lo desconocido, de la angustia por perder toda tu existencia tal y como la habías concebido hasta ahora.
"Al mismo tiempo, no sabía cómo Elaine podía pensar que Imelda tenía mística. Pasar un rato con su madre equivalía a presenciar una transcripción en vivo del contenido de su mente: una avalancha incesante de pensamientos, subpensamientos y observaciones arbitrarias, todas insignificantes en sí mismas, pero abrumadoras cuando se acumulaban."
La familia Barnes está formada por Dickie, su esposa Imelda y sus hijos, Cass y PJ. Dickie está al cargo del concesionario de coches de su padre pero cuando comienza la novela, la crisis del 2008 los ha dejado sin blanca. El negocio se va a pique y aquí comienza la desintegración de una familia que se ve incapaz de gestionar que su vida material se haya convertido en un castillo de naipes. Imelda que hasta ahora había sido una compradora compulsiva se encuentra convertida en una vendedora compulsiva de las pertenencias que había ido reuniendo durante su matrimonio, Cass, la hija mayor se encuentra en plena angustia adolescente con la presión que supone si finalmente podrá acceder o no a la universidad, y el pequeño PJ oculta el bullying. Dickie, el pater familias, bloqueado por el derrumbe del negocio, se ve incapaz de controlar el destino de su famliia y encuentra refugio en el bosque familiar construyendo una especie de búnker para cuando llegue el desastre vaticinado por el cambio climático. Pero ¿cómo nos presenta Murray a sus personajes? Yo diría que la gracia está en esto precisamente, en cómo vamos conociendo a Dickie, Imelda, Cass y PJ porque la novela tiene un primer bloque en el que cada de uno de ellos narra en primera persona su historia. Cuando Cass comienza a narrar su segmento, vamos tomando conciencia de esta familia, pero claro, la estamos conociendo a través de una adolescente atormentada, angustiada, totalmente presionada y dependiente de su mejor amiga, Elaine. Cass apenas tiene conciencia de sí misma porque está demasiado pendiente en caer bien a su amiga. Por otra parte, está el pequeño PJ, un chico inteligente y enganchado a los videojuegos que es quién sufre en primera mano la caída en desgracia de su familia ya que sus amigos son los primeros que lo irán exiliando socialmente hablando "Quería ser el chico que caía bien a todo el mundo Pero era muy inteligente y complicado y no se puede ser inteligente y complicado y caer bien a todo el mundo La vida simplemente no funciona así De manera que terminó siendo un chico muy triste." Pero en mi caso el milagro de esta novela se produce cuando Murray nos introduce en el punto de vista de Imelda primero, y más tarde en el de Dickie. El segmento en primera persona de Imelda, con un flujo de conciencia sin signos de puntuación en el que solo se respetan las mayúsculas, se convierte, para mí, en el primer gran punto de inflexión de esta grandiosa novela. "Todo le viene a la cabeza de golpe Todos esos detalles en los que no recordaba haberse fijado Vienen bramando a ella como una horda de fantasmas como si la hubieran estado esperando todo ese tiempo para obligarla a mirarlos recuerdarecuerdarecuerda El aire parecía el de una tumba." El flujo de conciencia seguido, sin signos de puntuación, simula la mente de ella, atosigada, bloqueaada que va a la velocidad de la luz, y es cuando ella recorre el pasado hasta llegar al momento presente cuando la novela adquiere ese cariz fantasmal o sonámbulo, que si no recuerdo mal, también tenía Skippy muere. Es en la página 317, justo en el ecuador, la novela revierte en este simil al cuento de hadas. Imelda, la belleza local se casa con Dickie, el sonámbulo, pero es una boda fantasmal, con un fantasma siempre presente, una boda en la que ni Imelda ni Dickie están realmente participando activamente porque es como si estuvieran desconectados de la realidad. Es en este punto, el de la boda fantasma como la llamo, en la que la novia, Imelda, en ningún momento se quita el velo, convirtiéndola en una novia velada, totalmente invisible para el resto, cuando el lector comenzará a entender algo sobre esta familia. Es en mi opinión el primer cénit de la novela.
"Efímero blanco sin rostro Acercándose Yendo directo a ella a través de la oscuridad Una neblina luminosa y reverberante Emergiendo de entre los invitados Por fin pensó qué otra cosa podía ser? Y el corazón se le elevó planeó ella."
La voz narrativa de Imelda me subyugó porque ya digo que tiene un mucho de cuento de hadas y porque la atmósfera de desesperación, de angustia vital, de muerte en vida se hace presente por ese punto de inflexión en la vida de Imelda. Cuando creía que ya no podría sorprenderme, Paul Murray nos sumerge en el flujo de conciencia de Dickie, y ya aquí tendremos la visión completa de esta familia y sin entrar en profundizar en el argumento, porque es imposible, hay que leerla, solo puedo decir que es un segmento que me emocionó por como Murray ahonda en lo que es la estructura de una familia, del pasado arrastrando un ancla pesada. Es una novela en la que el pasado está continuamente presente sin resolver "Es decir: Dickie se sentía solo a menudo. Pero eso todavía sustentaba más su sentido del deber. ¿Qué es el amor, más que deber y absolución?" La marca de un pasado que le convierte en un hombre que lo ha sacrificado todo por el deber de lo que está bien. Es prácticamente imposible poder describir el nivel que alcanza esta novela ya cuando conocemos la historia de Dickie, su punto de vista, que prácticamente habíamos oteado en el segmento de Imelda pero sin llegar a conocerlo hasta este punto. "Aunque no fue esa sensación de caerse de un acantilado que Imelda siempre se había esperado No fue una caída en picado Fue más bien como una hoja que se desliza suavemente al suelo trazando ondas y círculos." El punto de inflexión, que se había producido en el segmento de Imelda con la boda fantasma y la novia velada, cuando llegamos a la voz narrativa de Dickie, llego a la conclusión de que es Dickie el verdadero protagonista en esta novela coral, porque es en la vida de Dickie donde se producen continuamente giros, momentos sacrificados, y los secretos se multiplican. Aunque Imelda sea un personaje esencial porque está continuamente presente, es Dickie para mi, el personaje antológico, devastador en su fragilidad. Los secretos que esconde a su familia convierten su vida en una continua huida.
"Pasaron los días con una combinación extraña de tensión y euforia. Entretanto, su vida, su vida real, pareció retirarse a un reino lejano de sombras situado más allá de su teléfono. Decidió que solo escribiría y leería su correspondencia en el trabajo, pero incluso cuando llegaba a casa sus hijos le parecían vagamente traslucidos."
"Pero ahora podía actuar sonámbulo, una posibilidad que no había existido antes. Se dio cuenta de que el mundo era una máquina diseñada para sustentar y perpetuar esa clase de vida: la vida adulta, la vida normal. Todo era lineal, todo tenía sentido, el futuro aparecía ante él como una vía de tren, momento a momento, día a día, transportándolo sin necesidad de que él hiciera nada."
La elección de la estructura narrativa por parte de Murray es muy inteligente pero a la vez compleja, porque la primera sección con los flujos de conciencia de los cuatro miembros de la familia, que ocupan más de la primera mitad de la novela, a medida que avanzan, se convierten en capítulos más cortos en segunda persona y aquí parece que Murray nos esté diciendo que con esta segunda persona ya no somos observadores tan pasivos ya hemos estrechado lazos y porque ya en este punto si has conectado con la novela, los personajes te importan, te has encariñado con ellos, has conectado y ya es imposible no sufrir, reír o angustiarte con ellos. Uno de los temas fundamentales es el trauma generacional y el otro el del cambio climático, y es esta estructura narrativa la que nos acercará más a ellos porque Murray habla como nadie de la profunda crisis existencial en la que vivimos, más terrorífica cuánto más tomamos conciencia de ella.
"Vender coches, vender vacaciones para jugar al golf, vender aplicaciones para que te traigan el café a tu mesa, nada de eso existirá ya, y tampoco existirá ya toda la gente invisible a la que nunca conociste pero con la que te pasabas el día entero hablando por teléfono o tuiteando o mandándoos correos electrónicos o mensajes."
"Hoy en día, en el mundo desarrollado, la gran amenaza para el orden político es que la gente preste atención a su entorno. Por tanto, hasta los esclavos tienen acceso al entretenimiento. Se podría decir incluso que nos pagan en entretenimiento. Se nos presenta un mundo virtual alimentado, literalmente, por la incineración de lo real."
Murray se ha ocupado además de construir un climax en estas 720 páginas, porque en las muchas historias que se van sucediendo en las que el lector espera qué ocurra algo clave, como un cliffhanger en el que el personaje esté a punto de ocurrirle algo, sin embargo, este climax nunca se resuelve porque el personaje siempre acaba escapando del peligro, pero aunque sea así, el climax continua ahí, porque en este entramado de historias, hay una historia principal, la de los miembros de una familia que son como sonámbulos desconectados de la realidad, en muchos momentos además apoyados en una realidad virtual que los aleja de esta realidad, y es aquí donde está el secreto de una novela que no está jugando con el lector, todo lo contrario, Murray le ha mostrado todas las pistas, desde el primer párrafo, en la primera página. Podría seguir hablando de esta novela eternamente pero lo mejor es dejarla reposar. Las ardillas, Willie, el búnker, la poesía, el pueblo de al lado, Lar, el bosque, Rose, Maurice, Elaine, la inundación, los calcetines ensangrentados, el velo, las abejas, la boda, Frank... personajes, objetos y lugares ya inolvidables. Una novela bestialmente buena sobre la desintegración del mundo como lo conocemos, que no olvidaré tan fácilmente. Todos podríamos ser los Barnes.
La traducción es de Javier Calvo.
"¿Acaso los dos últimos años no han sido un lento y metódico desmentido de todo lo que él consideraba cierto? ¿Una lenta transformación de su padre en otra persona, en alguien distinto?"
Me has "picado" 😉
ResponderEliminarSí?? No pensaba que tenía tanto poder de convocatoria 🐝 Qué bien, no te arrepentirás. 🐝
EliminarSubió puestos en la pila. Gracias, Kansas.
EliminarQué buen saber de ti, Alfonso. Gracias por leerme!
EliminarLa verdad es que me lo has vendido muy bien... es un autor que, por algunas reseñas que leí no me pareció "interesante". Es lo que tienen las reseñas, ¿verdad? A veces intentan hacer algo muy llamativo y logran lo contrario.
ResponderEliminarGracias
Jeje, es que esto de las reseñas también es algo subjetivo, no todas te sirven, o por lo menos a mí, porque pueden existir mil reseñistas y al final solo me interesa lo que diga un@ de ellos en concreto, pero también te digo Beau, mis reseñas se van por los cerros e igual cuando llegas al libro no te parece que tenga nada que ver con lo que decía mi crónica (aka reseña), me enrollo como siempre, pero a lo que voy, incluso creo que en muchas reseñas de los medios, acabo con la sensación de que no se han leído el libro reseñado porque parecen textos plantilla. Lo que le pasa a Murray es que es irlandés y no americano, si lo fuera, lo estaría petando. Ya "Skippy muere" era maravillosa, pero muy invisible. Fíjate que el marketing de la editorial lo vende comparándolo a Franzen, y en mi opinión no tienen nada que ver, independientemente de que me pueda gustar más o menos Franzen. Murray es más accesible y tiene mucho más sentido del humor pero al mismo tiempo es muy complejo. La comparación con Franzen es una etiqueta funesta. No lo dejes escapar, Beau!!
Eliminara mi me gustan las conexiones que haces porque, para mi, los libros son como puntos que unen un grafo enorme de posibilidades, es como si todos los libros que he leído habitasen dentro de un universo compartido... Las editoriales, al reseñar, se ven obligadas a darte un mapa y una lucecita que te lleve a leer el libro.. Franzen me gusta mucho, pero sentido del humor, cero, sí :) Los irlandeses siempre lo aplican mejor... venga, anotado queda!!
EliminarLo de los libros leídos habitando un universo compartido me ha dado que pensar. Me gusta, cuántos universos... Gracias B.!
Eliminar