Contranarrativas, de John Keene

 

 


 ⭐⭐⭐⭐⭐

"¿He vivido, sin embargo, una forma de Infierno, morado en uno, o quizá en varios? Lo más seguro, y quizá esté en uno ahora." 

 

"Quiero la esencia. Mi alma tiene prisa." (Mário de Andrade)"

En Contranarrativas se reúnen unas serie de textos, relatos, novelas cortas, cartas, trece en total, cuyo nexo en común es una reflexión sobre la raza y la esclavitud en el continente americano. Es un tema además que nunca lo había visto reflejado/narrado con la contundencia, la poesía, la carga literaria, con que John Keene nos lo muestra y admito que durante la mayor parte de la lectura de esta Contranarrativas me lo pasé como en una especie de estado de hechizo. Últimamente me he interesado mucho por esta narrativa en que el autor a partir de unos textos históricos construye toda una historia de ficción y de atmósferas tocando la esencia de lo que puede ser el hombre pero cuando llegué a Contranarrativas no tenía ni idea de que volvía a ponerse en mi camino, sin planearlo, un texto narrativa tan subyugante. 

 "Mientras huía se proclamó libre. Bajo presión, nuestros actos nos parecen soñados."

Los relatos de John Keene fluyen siguiendo un orden cronológico desde la introducción de la trata de esclavos en el siglo XVII hasta más o menos nuestros días. Es muy interesante la perspectiva de los primeros relatos en la que vamos conociendo a los diferentes puntos de vista, los conquistadores y colonizadores, pasando por los misioneros que eran quienes tenían la vara de mando y a través de ellos y tomando el punto de partida de un dato histórico determinado, construye toda una historia en el que personaje principal, un esclavo, llamése Zion o Juan Rodrigues o Carmel nos presentan ese otro punto de vista, esa otra perspectiva que en la mayoría de los casos nos había llegado siempre sesgada por ese punto de vista del hombre colonizador blanco. Es a través de esta construcción de personajes pequeños que reviven gracias a la pluma del autor, cuando sentimos que han existido de verdad, que han sido absolutamente reales.

"Ahora que miraba a Joao Baptista a los ojos, consideró que en realidad nunca le había observado, nunca antes le había visto. El rostro poseía una familiaridad cristalina, pero no por una observación continuada; era como si hubiera atisbado esa cara en otra parte, en un espejo interior, y lo visto durante su estancia en la casa hubiera sido mero perfil, una máscara, una sombra."

(...)

""Como mujer u hombre era, consideró D´Azevedo, arrebatador. Los ojos que parecían brotar de las pupilas, estaban fijos en los de D´Azevedo. Éste tuvo que desviar la mirada, hacia sus libros, para poner en orden sus ideas."

En este aspecto, los cuatro primeros relatos de este texto, me han parecido absolutamente maravillosos, en particular “La extraña historia de Nuestra Señora de las Penas” porque aquí el autor se detiene en estos primeros fragores de la esclavitud y construye una atmósfera envolvente a través de una prosa que de alguna forma captura también la narrativa de la época. En Nuestra de las Peñas, Carmel una esclava huérfana viaja desde una plantación de Haití hasta un monasterio de Kentucky y a través de esta niña, más tarde mujer, Keene construye una especie de relato gótico en el que somos testigos de la búsqueda de identidad de una esclava que tiene un conflicto entre aceptar las reglas de un sistema y en el que ella es Nadie, y su propia evolución como individuo como mujer, en el que ni el más mínimo deseo o expresión artistica le es permitida. Ya digo que solo por este relato largo, de algo más de cien páginas ya merece la pena leer esta Contranarrativas.

"Carmel se había acostumbrado al aislamiento y la soledad en Valdoré y valoraba cada momento lejos de Eugénie como una oportunidad para aprender y cultivarse. A cualquier coste: a las demás esclavas las ofendía que no durmiera con ellas, les ofendía su altura, que le confería un aire amazónico; su compostura, que interpretaban como arrogancia; les ofendía su afán por los libros, que les parecía pretencioso..."

John Keene tiene un talento especial para controlar el ritmo y para la atmósfera sincronizando esta prosa con la época que nos está contando en cada relato; no le importa experimentar, arriesgarse y hay momentos en que el lector puede visualizar perfectamente esas imágenes, como el del relato Acrobatique, prácticamente construido con una única frase hipnótica y envolvente en el que se cuenta el encuentro de una trapecista con el pintor Degas que la acabará inmortalizando en el cuadro “Miss La La at the Cirque Fernando”, y así cada uno de los relatos contendrán algo que los hará enormemente valiosos y se quedarán grabados en la retina. 

 "Quieres hablar. Lo estás pidiendo a gritos. Aquí estoy. Hay cosas que nunca se olvidan, no importa cuánto te esfuerces. Echan raíces, se quedan, dijiste tú una vez. No puedes olvidarlas, diría yo."

A partir de estos primeros cuatro relatos, el texto se va reconvirtiendo, deconstruyendo, experimentando tanto narrativa como argumentalmente y en los sucesivos relatos, nuevos personajes irán apareciendo, nuevos atisbos de datos históricos que irán deconstruyéndose en nuevas historias personales, interrumpidas algunas, fugazmente intuídas en otras, pero siempre lo que pretende el autor es que veamos lo inquietante y perturbador que puede resultar que nuestras ideas preconcebidas se vayan al cubo de la basura, porque lo que nos habían contado hasta ahora no era real, lo que de verdad importa son esas pequeñas historias personales, la esencia del ser humano que ha quedado totalmente enterrada por la historia. Este texto es una joya y durante su lectura lo leí con el Bloom de Beach House de fondo, no tienen nada que ver pero sí...

La traducción es de José Luis Amores.

"Claro que hay Infiernos e infiernos, lo que constituye una afirmación banal donde las haya, pues hay niveles de horror, de horrores, que todos presenciamos y vivimos a veces en propia carne, a menudo indirectamente, y es la inmediatez del horror, su sublimidad y nuestra incapacidad para reflexionar sobre ello, aunque no se nos borre de la memoria, lo que da forma a nuestro sentido de infierno, o Infierno, particular."

 ♫♫♫ Bloom, de Beach House (como banda sonora para esta novela)

 

 

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