Tránsito, de Rachel Cusk (Outline #2)
♫♫♫ Desire Lines - Deerhunter ♫♫♫
"Cuando la gente se liberaba, solía imponer cambios en los demás. Pero eso no significaba que conservar la libertad supusiera no cambiar. En realidad, lo primero que solía hacer la gente con su libertad era buscar una nueva versión de aquello que los había aprisionado. En otras palabras: no cambiar los privaba de aquello por lo que habían pasado tantos apuros."
Sigo intentando desentrañar qué se esconde tras la frialdad de la narrativa de Rachel Cusk en esta segunda parte de su trilogía, que aunque se podrían leer independientemente, es mucho mejor tomárselas dentro de un mismo pack, por lo que supone de poder ahondar en el personaje de Faye.
Al igual que en "A contraluz", aquí vuelve a ser una mujer sin nombre hasta casi el final cuando alguien pronuncia, Faye, como por casualidad. Si venimos de leer "A contraluz", ya sabemos cómo se llama, que es escritora, que está divorciada y que tiene dos hijos, información que habíamos podido intuir casi entre líneas porque Faye apenas habla de si misma y solo la conoceremos a través de los demás. Y al igual que en "A contraluz", aquí vuelve a ser la depositaria de varias historias que le cuentan los demás, encuentros en los que ella adopta una a actitud pasiva, tanto, que llega a ser un tanto exasperante: en Tránsito sigue siendo el recipiente en el que los demás vuelcan sus vidas, ella a su vez las transmite al lector, sin mostrarse apenas (y se esfuerza mucho en ello), y sin embargo la iremos vislumbrando..
En esta segunda novela, Faye está en tránsito. Acaba de comprar una casa y antes de mudarse la tiene que convertir en habitable. Las reformas de esta casa se convierten en una especie de metáfora de este tránsito, unas semanas en las que parece vivir en un limbo donde no pisa tierra firme. Al igual que en el primero de la trilogía, ha habido momentos que me han interesado e incluso gustado y otros en los que tuve que poner el piloto automático, pero me sigue interesando Faye como personaje. A través de cómo encara sus encuentros con los demás, quizás podamos ir oteando algo sobre ella, entre líneas, y a través de las conversaciones telefónicas con sus hijos, también se hace evidente que su ex es un padre ausente, otro detalle que puede definir lo traumático de una separación que a priori no parecía hacer aguas.
"Pero vosotros, me dijo, vosotros erais las últimas personas de quien habría pensado que les fuera a suceder esto."
Ya intuimos en "A contraluz" que Faye es Rachel Cusk, escritora, esquiva, que huye casi de ella misma para hacer visibles sus historias y esconderse tras ellas. Sin embargo y aunque me sigue pareciendo una narrativa fría y algo artificiosa en muchos momentos, me interesa su personaje y cómo asoma poco a poco una identidad en la que tendremos que escarbar y leer entre líneas.
La traducción es de Marta Alcaraz.
"La traductora era una mujer de mi edad, aproximadamente, que vivía en Varsovia. Y a veces hablando de ciertos pasajes del libro me daba la sensación de que su creación empezaba a suplantar la mía. No era que violara lo que había escrito, sino que ahora mi texto vivía a través de ella, no de mi. En el proceso de traducción, la propiedad del texto había pasado de mi a ella. Como una casa."
Comentarios
Publicar un comentario