El año de la serpiente, de Camila Fabbri
🎶 Snakes in the grass - Dolly Parton 🎶
"Tenga cuidado, las serpientes no crean lazos, solo tienen hambre."
Esta es mi primera incursión en la obra de Camila Fabbri, una autora por la que hacía tiempo que tenía curiosidad y la verdad es que no me ha dejado mal sabor de boca. El año de la serpiente es una novela que va construyendo una atmósfera opresiva en torno a un misterio que se cierne sobre un edificio de apartamentos: un penetrante olor alerta a una de las vecinas y, a partir de ahí, la narración se articula alrededor de ese enigma, que Fabbri aborda desde tres o cuatro perspectivas narrativas diferentes. Aunque al principio resulta quizá demasiado evidente la dosificación de la información —sobre todo por el tiempo que tarda en desvelarse quién es Alicia—, lo cierto es que la atmósfera se vuelve cada vez más inquietante y turbadora a medida que vamos conociendo a Simón Sanders, un personaje cuya presencia termina por desplazar el centro de gravedad de la novela: lo que comienza como un misterio adquiere progresivamente los contornos de una historia de terror psicológico, en la que la amenaza no procede únicamente de lo desconocido, sino también de aquello que se esconde tras una apariencia de normalidad.
Más que resolver un misterio, la novela parece interesada en dejarnos suspendidos en esa sensación de inquietud, y es en Simón Sanders, su protagonista masculino, donde encuentro una de sus dimensiones más perturbadoras., no solo por su fascinación por los reptiles, sino porque su obsesión por las serpientes parece funcionar como una extensión de su mundo interior, un instrumento a través del cual proyecta su necesidad de ejercer poder. Hay en él una posible misoginia que vuelve especialmente inquietante su relación con las mujeres de la novela: Lo verdaderamente perturbador es que la amenaza humana y la animal terminan confundiéndose, Fabbri explora así cómo la violencia puede instalarse en la intimidad bajo formas aparentemente ordinarias, y cómo detrás de un hombre aparentemente frágil puede esconderse una voluntad de dominio.
"Es extraño. Cuando miro a una mujer no veo nada. No hay algo que deliberadamente me guste o me disguste,. No distingo el bien y el mal, ni la atracción , ni la falta de interés. Puedo sentir hastío, en cambio, eso sí lo reconozco. El hastío cuando llega y se instala."
Es cierto que el ritmo en algún momento me ha parecido irregular y que la narración decae en algunos momentos. También me sobra cierta sobreexplicación al final, como si la novela necesitara verbalizar algo que hasta entonces había funcionado mucho mejor desde la insinuación. Y, sin embargo, me quedo con todo lo que El año de la serpiente deja entrever sin terminar de explicitar, con esa inquietud que se instala bajo la piel y con la manera en que transforma un misterio en un edificio de apartamentos en una reflexión sobre la responsabilidad que podemos tener como vecinos en lo que podría estar ocurriendo dos plantas más arriba o más abajo, la violencia soterrada y las formas de dominación que pueden esconderse tras una apariencia de normalidad.
A simple vista, El año de la serpiente parece la historia de un triángulo amoroso entre Alicia, Celeste y Simón Sanders, pero pronto el relato se bifurca para explorar algo mucho más inquietante: cómo se construye una relación de poder y control. Muy interesante es la forma en que Camila Fabbri aborda estas cuestiones de manera intuitiva, sin seguir un desarrollo estrictamente lineal, sino dejando que afloren a través de las distintas perspectivas narrativas y de aquello que permanece oculto bajo la superficie. La serpiente, en este contexto, adquiere una dimensión simbólica especialmente sugerente, como una prolongación del propio Simón y una posible expresión de su voluntad de dominio. Es precisamente en todo lo que la novela deja intuir, más que en lo que termina por explicar, donde encuentro el verdadero interés.
"Y el horror la hace querer escapar de ahí, y escapar significa despertarse, pero estar despierta es no estar viva del todo porque el sueño la tumba. Entonces hace días que no está en ni guna parte. Está detenida en el umbral entre el sueño y la vida."

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