El verano eterno, de Franziska Gänsler
Hay libros que me dejan fría y, por lo general, nunca los reseño. Me cuesta escribir sobre una lectura que no me ha provocado casi nada. Sin embargo, con Ewige Sommer de Franziska Gänsler quiero hacer una excepción, porque me ha servido para poner nombre a algo que llevo tiempo pensando: muchas veces no es la historia lo que marca la diferencia entre una novela que me atrapa y otra que me deja indiferente, sino la voz desde la que está contada. Q uizá esa sea la verdadera razón por la que he querido escribir esta crónica. Si una lectura no conecta conmigo, suelo pensar que simplemente no era para mí y paso a la siguiente pero con Ewige Sommer he sentido la necesidad de detenerme porque me ha ayudado a poner en palabras algo que, con los años y el propio bagaje lector, cada vez identifico antes: hay novelas que sabes desde las primeras páginas que difícilmente van a conquistarte, no porque la historia no sea interesante, sino porque el lenguaje no establece ese vínculo contigo. ...