Nada sale bien cuando esperas que todo salga mal, de Fernando Morote

 





 "La ciudad es un mercado de carne procedente de todos los rincones del país. Solo sus divas, en sueños, vienen a rescatarlo."


Es la tercera novela que leo de Fernando Morote y siempre me llama la atención  ese tono irreverente, con un humor negro, un tanto surrealista, que consigue que nunca sepas muy bien por dónde va a salir la historia. En Nada sale bien cuando esperas que todo salga mal nos encontramos con una historia peculiar, difícil de encasillar y llena de situaciones disparatadas. El Paraíso y los personajes que lo habitan —con esos curiosos nombres de árboles y plantas— sirven a Morote para construir un pequeño mundo en el que nada termina siendo tan sencillo como parecía en un principio.

La historia gira alrededor de El Paraíso, un prostíbulo itinerante que se mueve de un lugar a otro buscando nuevas oportunidades de negocio. Manifestaciones, partidos de fútbol, conciertos o cualquier acontecimiento que reúna a suficiente gente puede convertirse en el escenario perfecto para hacer caja. Al frente del negocio encontramos a un grupo de personajes muy particulares, cada uno con sus propias ambiciones, intereses y maneras de entender las cosas. Lo que empieza como un negocio que parece tenerlo todo para funcionar pronto se convierte en una sucesión de enredos, conflictos y situaciones cada vez más rocambolescas.

Lo que más me atrae de la  manera de escribir  de Morote es que detrás del absurdo siempre hay algo reconocible. Sus personajes viven intentando anticiparse a los problemas, controlar las situaciones y sacar beneficio de ellas. Pero cuanto más se mueven desde la desconfianza, el interés personal o el miedo a que algo salga mal, más contribuyen ellos mismos a que todo termine saliendo mal. Es un círculo perfecto: desconfianza, malas decisiones, conflicto, fracaso y, de nuevo, más desconfianza. Y ahí es donde cobra todo su sentido el título. Parece una frase pesimista, pero en realidad funciona casi como una profecía que se cumple a sí misma. Los personajes no consiguen escapar de la lógica que ellos mismos han creado.

También me parece muy irónico el nombre de El Paraíso entre otras cosas porque ese supuesto paraíso está lleno de deseos, dinero, engaños, intereses y conflictos. Los personajes quieren que el negocio prospere, pero cada uno persigue sus propios objetivos y, cuando esos intereses chocan, el paraíso acaba convirtiéndose en un auténtico caos, pues prácticamente es la vida misma. Al final, parece que Morote nos está diciendo que los seres humanos tenemos cierta facilidad para construir nuestros pequeños paraísos y, acto seguido, estropearlos nosotros mismos. Estamos condenados al fracaso más absoluto, de modo que por eso, para mí, esta novela es una especie de comedia negra sobre el fracaso humano. Morote lleva las situaciones hasta lo absurdo, pero debajo de ese humor hay personashqy un mundo perfectamente reconocible: gente que quiere controlar su vida, conseguir algo, ganar dinero o satisfacer sus deseos y que, por sus propias contradicciones, termina complicándolo todo.
Quizá el verdadero protagonista no sea ninguno de ellos, sino el desastre. Ese momento en el que los planes humanos chocan con la realidad y todo empieza a torcerse.


"Divas - Gloria Grahame

"Irrumpe en mi salón, desde un lugar solitario, con las manos ocultas en los bolsillos de la falda. Toma asiento en una mesa pegada a la ventana."


Y quiero acabar destacando algo que me ha encantado especialmente: los capítulos dedicados a las Divas del cine. Me han parecido una auténtica delicia, especialmente por ese amor al cine que se desprende de ellos y por la manera en que Morote los integra en la historia, estas divas reconvertidas en mujeres de carne y hueso. Una lectura diferente, irreverente y con bastante mala leche, pero también con ese punto de reflexión que hace que, después de reírte de lo absurdo, acabes pensando que quizá no estamos tan lejos de esos personajes.

"Divas - Ann Dvorak

Dobla la esquina envuelta en una estola gris y un abrigo negro. Enciende un cigarrillo y lo chupa con frenesí. Se escurre como un lagarto buscando donde guarecerse".


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