Tiempo sin lluvia, de Cynan Jones



♫♫♫  Rain or Shine - Vonda Shepard  ♫♫♫

 

«Se queda despierto en la cama, sin moverse y en silencio toda la noche. Sé que piensa en las cancelas que han quedado abiertas, en el pasto que se ha secado, quizá también en lo gorda que estoy. Otras noches lee, lee, lee.»


Esta cita condensa en apenas unas líneas todo el universo de la novela: el silencio que se ha instalado entre una pareja, la preocupación por una tierra que se agota, el peso del cuerpo y de la rutina, y esa incapacidad para expresar en voz alta lo que de verdad importa. Confieso que pocas novelas me han conmovido de una forma tan callada como esta últimamente. Cynan Jones escribe con una economía de palabras que deja enormes espacios en blanco para el lector. Sus frases, breves y elípticas, nunca lo dicen todo; sugieren, insinúan, confían en que seamos nosotros quienes completemos el dolor, el amor o el cansancio que habita entre sus personajes. Y, precisamente por eso, cada página me ha emocionado mucho más que otras novelas empeñadas en explicarlo todo.

En Tiempo sin lluvia todo sucede durante un único día de calor asfixiante en una granja galesa. Gareth sale a buscar una vaca perdida mientras la sequía continúa castigando la tierra y, con ella, a toda la familia, y mientras la busca, aflora la vida entera. Me ha impresionado mucho la capacidad de Cynan Jones de expresar tanto con esta narración tan minima. La búsqueda de Gareth en pos de la vaca, tan cansada como él mismo, no es más que la superficie. Lo verdaderamente importante discurre por debajo, en todo aquello que los personajes no son capaces de decirse.


"No importa si era o no era como lo recuerda. Así es como lo recuerda, y así perdurará."


Uno de los talentos de la escritura de Jones es la forma en que  convierte el paisaje en un reflejo del estado emocional de sus personajes. La sequía no solo seca los campos; también agrieta las relaciones, el matrimonio, el ánimo y hasta la esperanza, y todo esto repercute en los hijos, testigos silenciosos del desgaste de la familia. La lluvia deja de ser un fenómeno meteorológico para convertirse en algo mucho más profundo: la posibilidad de que, algún día, ese peso que todos arrastran encuentre una forma de aliviarse. También me ha gustado mucho cómo retrata la convivencia entre las personas y los animales, sin idealizar nunca la vida en el campo. Aquí no hay una naturaleza acogedora ni bucólica. Los animales nacen, enferman y mueren con la misma naturalidad con la que lo hacen los seres humanos  Todo forma parte de un mismo ciclo, ajeno a cualquier sentimentalismo.


"A los animales se los sacrifica por el bien de sus dueños. Gareth pensaba que los animales no complican el sufrimiento como los humanos. Había observado a los animales durante mucho tiempo y sabía que cuando no lucha con todas sus fuerzas contra la muerte se echan, simplemente, y se dejan morir. Pero también creía que ne la vida la dignidad no era un derecho exclusivo de los humanos. Se había tomado el sacrificio de Curly como una cuestión de dignidad."


Y después está esa escritura tan contenida que tanto me ha conmovido. Jones apenas explica nada. Prefiere los silencios, los gestos, los recuerdos que aparecen de forma inesperada, una frase dicha a medias o un detalle aparentemente insignificante. Poco a poco, todas esas pequeñas piezas —una vaca sin rumbo, un perro enfermo, una migraña, una niña que dibuja, o ese conejo herido de muerte por un tractor— terminan componiendo un retrato emocional de la experiencia vital. Es una novela que confía plenamente en su lector, que no lo toma por tonto,  y al que Jones le entrega las riendas de su novela para que termine de imaginar lo que las palabras no serán capaces de verbalizar. 


"- Tu preocupación es como un arma -dice él. Y es como si se hiciera trizas un invernadero."


Aunque la historia transcurre en apenas unas horas, el pasado está presente en cada página, y el futuro, porque hay un capítulo hermosísimo que transcurrirá  9 días después de  ese día, insertado en medio delmpresente y de ráfagas del pasado, todo un riesgo que se atreve a tomar el autor. Los recuerdos de Gareth y Kate, las pérdidas acumuladas y las renuncias que nunca llegaron a verbalizar convierten ese día cualquiera en el resumen de toda una vida.  Se puede decir que Cynan Jones logra condensar en un solo día décadas enteras e incluso un retazo del futuro.

Es una novela sobre el desgaste, sí, pero también sobre la resistencia silenciosa porque hay otro tema que atraviesa toda la novela y que me ha parecido fundamental: la muerte. No como un acontecimiento extraordinario, sino como una presencia constante, casi silenciosa. En Tiempo sin lluvia da la sensación de que la vida se sostiene siempre sobre una cuerda floja, recordándonos a cada instante nuestra propia fragilidad. La enfermedad, el desgaste, los accidentes o la muerte de los animales forman parte de un mismo tejido, sin jerarquías. Jones sitúa a seres humanos y animales exactamente a la misma altura, unidos por una misma condición mortal. Hay pasajes de una belleza difícil de explicar porque nacen del dolor, de la incomunicación. Pero nunca es un dolor gratuito ni melodramático.  En esa mirada, tan serena como compasiva, reside gran parte de la emoción de la novela.

Da la impresión de que Cynan Jones escucha con la misma atención a todos los personajes, sean humanos o animales, y consigue que cada uno tenga una voz propia. Qué belleza de libro. 

La traducción es de Esther Cross.


"Cuando muerde la raíz amarga se acuerda de los sabores de la infancia, de las raciones, de cuando jugaba con sus hermanos ahí mismo, en los canales que bordean el pantano. El sabor es tan fuerte como el recuerdo que se impone y brota claramente desde dentro. Es como si lo sintiera. Los recuerdos y lo que realmente sentimos descansan bajo la superficie como depósitos de agua, a la espera de que nos sirvamos."


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